|
El precio del limón se elevó a máximos históricos, dificultando la ya de por sí pesada cuesta de enero. Según el portal de precios de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el kilo de limón colima se vende en 79.90 pesos en la Ciudad de México y su área metropolitana, mientras que el limón persa llega a costar hasta 69 pesos por kilo en la misma región. Sin embargo, usuarios de redes reportaron el kilogramo hasta en 100 pesos en algunas recauderías. El precio promedio en lo que va de enero de 2022 es de 41.94 pesos por kilo, un alza anual de 153%, y el máximo histórico para un primer mes, de acuerdo con el Sistema Nacional de Información e Integración de Mercados (SNIIM), cuyos registros llegan hasta 1998.
El limón es uno de los productos de la canasta básica más golpeados por la inflación. Superó por mucho el encarecimiento del resto de las frutas y verduras en diciembre, registrando un alza anual de 90.12%, según datos el INEGI. El Consejo Nacional Agropecuario (CNA) explicó que el período de enero a mayo es el de menor producción de limón durante el año, lo cual impacta en su precio. A esto se suman factores climáticos. Los frentes fríos de inicios de año dañaron la producción, reduciendo la oferta para cultivo de calidad, y las lluvias retrasaron su corte en el campo. “Con ello se generó una menor oferta, y de ahí que el limón esté subiendo de manera atípica en este mes”, explicó Fernando Cruz, socio del Grupo Consultor de Mercados Agropecuarios (GCMA).
Dos semanas más
Por su parte, Bernardo Bravo Manríquez, presidente del Comité Nacional de Producto Limón Mexicano, explicó desde Michoacán, que la caída en la producción impulsó el precio, aunque anticipó que “los precios del kilogramo de limón comenzarán a bajar paulatinamente durante las próximas dos semanas”, mientras que para Semana Santa “se caerá al suelo”. Oscar Ávalos Verdugo, también integrante del consejo, pero en Colima, refirió que a pesar de que la subida en el precio es cíclica, es preocupante la escasez del producto.
El Financiero / Enero 2022
Tras destacar que el sector agroalimentario de México ha tenido una tasa de crecimiento superior al de otros sectores y ha sido el más resiliente a los efectos de la pandemia de covid-19, por lo que ya representa cerca del 10% del PIB, el titular de la Sader, Víctor Villalobos Arámbula, manifestó el compromiso de nuestro país por transformar el sistema productivo hacia uno más productivo, eficiente y sustentable.
En el marco de la 18ª edición del Foro Global Agroalimentario, el funcionario federal apuntó que las prácticas usadas en la producción de alimentos generan un impacto considerable en recursos naturales, a través de la deforestación grave, incendios forestales, degradación de suelo, uso ineficiente del agua, agotamiento de acuíferos, pérdidas de biodiversidad y emisión de gases de efecto invernadero (GEI), causa de calentamiento global y cambio climático, El responsable de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) añadió que ante estos retos, “es imperativo reducir el impacto negativo de la agricultura en los recursos naturales y en el calentamiento global, y al mismo tiempo impulsar un desarrollo incluyente”.
En una video que se difundió en el foro, Villalobos Arámbula resaltó que para 2050, México tendrá una población de 150 millones de personas y para alimentarlas ya no será posible incorporar más superficie agrícola, por lo que la única opción disponible es elevar la productividad y la eficiencia en el sistema agroalimentario nacional. Víctor Villalobos recordó que en la Cumbre de Naciones Unidas, en septiembre pasado, México se comprometió a una transformación del sistema productivo, con tecnologías sustentables que impacten nivel de productividad y el abasto de alimentos.
En su intervención, el titular de la Sader, habló de la limitada adopción de innovaciones tecnológicas que hay en México. Por ejemplo, de 3 millones 510 mil unidades de producción que cultivan a cielo abierto, menos de 20% practican la rotación de cultivos o la labranza de conservación, que tienen alto impacto potencial en materia de sustentabilidad. Igual, añadió, de las 820 mil 440 unidades de producción con riego, 75% usa riego rodado o por gravedad –que no tienen un aprovechamiento eficiente del agua– y solo 11% usa riego por goteo, por lo que existen grandes oportunidades de mejorar.
Villalobos resaltó que en los últimos años sector agropecuario de México creció a 4%, superior a otros sectores y contribuye con cerca de 15%, por lo cual el país se ha convertido en el décimo productor y séptimo exportador de alimentos en el mundo. En este escenario, el funcionario federal reconoció que sólo el 8% de los productores agropecuarios obtuvo créditos en 2019, porcentaje menor al de años anteriores. Un aspecto que está pendiente de ser atendido en coordinación con la banca de desarrollo del sector. Sobre la comercialización, expresó que 53% de los productores venden sus cosechas a intermediarios y que parte de la solución para que mejoren sus ingresos es impulsar mecanismos de organización para la comercialización".
Juan Cortina Gallardo, presidente del Consejo Nacional Agropecuario (CNA), organizador del foro, expuso que si queremos enfrentar los grandes retos que tenemos como sector, como el cambio climático, la escasez de recursos naturales, la degradación de los suelos y al mismo tiempo atender la creciente demanda de alimentos, las palabras claves que deben estar presentes en todos los procesos son sostenibilidad y sustentabilidad. Es decir, subrayó, cómo podemos atender las necesidades actuales sin comprometer el entorno ni a las futuras generaciones, añadió.
El empresario consideró que debe revalorarse la importancia de la producción de alimentos en México y en el mundo, poner en el centro de atención a los productores del campo sin importar su tamaño, cerrar la brecha de desigualdad que hoy existe, avanzar hacia un sector más incluyente productivo y sustentable. “Cómo hacer más con menos, cómo podemos ser más productivos, rentables y competitivos son preguntas que deben traducirse en políticas públicas que resuelvan el problema”, expresó Cortina Gallardo anotó que el éxito a largo plazo en el sector agroalimentario será el resultado de las decisiones y acciones correctas que tomemos hoy, especialmente en lo que hace a las políticas públicas para el campo.
Imagen Agropecuaria / Noviembre 2021
Pese al dinamismo que observa el sector cárnico mexicano, res, cerdo y pollo, éste observa un déficit en su balanza comercial de mil 125 millones de dólares (mdd), donde destaca la caída en la exportación de becerros del 24.5%, alrededor de 940 mil cabezas y la importación récord de 65 mil cabezas ganado para engorda y sacrificio. Las cifras corresponden al periodo enero–octubre 2021 respecto al mismo ciclo de 2020. Así, las exportaciones totales de proteína animal, considerando ganado en pie, bajaron 7.9%, con un volumen de 628.3 mil toneladas, pero el valor comercial se incrementa en 12.4%, con un monto de 3 mil 255.6 mdd. Así lo expuso Juan Carlos Anaya, director del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA), quien añadió que las exportaciones de res son menores en 2% respecto al año pasado pero, no obstante, mantienen su tendencia alcista respecto al periodo pre pandemia y su valor crece en 26.6%.
En su exposición en el Décimo séptimo encuentro nacional ganadero de la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), señaló que el año pasado las exportaciones bovinas superaron 1.5 millones de cabezas. Además, agregó, en el ciclo de referencia las ventas de res hacia Estados Unidos bajaron en 3.5%; sin embargo, hacia Canadá y al mercado Asia Pacífico se incrementaron en 12.4% y 4%, respectivamente. Indicó que si bien la producción de carne de res creció a un ritmo del 2.5%, las importaciones de carne se elevaron en 19.3% en volumen y el valor subió 60.4% a poco más de mil millones de dólares, dado el alza de 34.5% en el precio. Así, de enero–octubre 2021 la balanza comercial de bovino (carne más ganado en pie) es superavitaria en mil 377 mdd, pero 6.7% menor al superávit alcanzado en 2020.
El analista dijo que de las importaciones totales de res, 90.8% corresponde a ganado gordo de origen norteamericano, dado que hay escasez en México, y el 9.2% restante es ganado flaco procedente de Centroamérica, principalmente de Guatemala.
Récord en importación de porcinos
Al referirse al sector porcino, expuso que de enero–octubre 2021, las importaciones de carne de cerdo alcanzaron un récord al ubicarse en más de un millón de toneladas, donde considerando un alza en el precio del 29.5%, elevó su valor comercial en 58.5% y sumaron más de 2 mil millones de dólares. En este dinamismo, las exportaciones de carne de cerdo sumaron 220 mil toneladas, donde el incremento del precio en 10.9% se traduce en que el valor comercial se elevó en 9.1% y se ubicó en 857.4 millones de dls. Anaya Castellanos destacó que se han frenado las exportaciones a China, las cuales rebasan 60 mil toneladas, volumen menor en 31.1% respecto al 2020. Esto representan 27.3% del volumen total exportado, cuando el año pasado llegaba casi al 40%.
En México, la producción de carne de cerdo muestra un incremento en el volumen de 2.5% al cierre del quinto bimestre de 2021. En este escenario, el especialista resaltó que en este país hay una gran oportunidad de crecer el hato de cerdo para sustituir importaciones.
Importación de pollo presiona a industria nacional a despiezar
Cifras del GCMA indican que de enero a octubre 2021 se observa una reducción en el volumen de importaciones en 9.3%, dado que el precio subió 67.4%, por lo que el valor comercial se eleva en 51.8% a 842.7 millones de dólares. En tanto, las exportaciones de pollo subieron 26% respecto al ciclo homólogo del año pasado, donde un incremento de 110.4% en el precio se refleja en que el valor comercial se eleve en 165.1%. Un comportamiento que llama la atención es que el producto importado con un incremento de 50% pierde competitividad y presiona a la industria nacional para despiezar. La producción de pollo se mantiene en 3.6 millones de toneladas y el animal vivo en granja mantiene su crecimiento por encima del 45.8% en el precio pagado al productor, debido a que los consumidores continúan comprando pollo vivo y pollo entero.
Imagen Agropecuaria / Noviembre 2021
La industria avícola nacional representa uno de los sectores estratégicos para la alimentación en México, siguió creciendo en medio de la pandemia y para el presente año se proyecta lo hará en 3-5%, al ser al ser una proteína asequible para la población mexicana. El volumen de producción de carne de ave para finales del presente año, se esrtima en 3.6 millones de toneladas, 2% más que en 2020, y el huevo para plato de 3 millones de toneladas, 1.1 más que en el año pasado, afirmó el secretario de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader), Víctor Villalobos Arámbula.
Durante el 55° Congreso Nacional de Avicultura 2021, el funcionario federal dijo que la vicultura significa 28.5 de la producción nacional pecuaria, con un consumo per cápita anual de 34.2 kilogramos de pollo, 23 kilogramos de huevo y 1.3 kilogramos de pavo, Hizo hincapié en que este sector productivo brinda a las familias mexicanas una fuente excelente de nutrición, apoya a la economía familiar al ser una proteína asequible, altamente versátil y que contribuye a las metas de autosuficiencia alimentaria, pues se tiene acceso a esta en todo momento.
En mensaje virtual, el titular de Sader destacó que, como resultado del trabajo coordinado y sus niveles de producción, México se encuentra posicionado en el ranking mundial como el sexto productor de carne de ave, con Veracruz, Querétaro, Aguascalientes y Jalisco como principales entidades productoras, y en cuarto lugar en el caso de huevo para plato, con Jalisco, Puebla, Sonora y Yucatán al frente. Las unidades avícolas mexicanas para carne de pollo son de las más intensivas del mundo, resaltó. El sector tiene el reto de incrementar la parvada para generar volúmenes de carne en alrededor de 500 mil toneladas adicionales por año, agregó. Estas cifras de producción, dijo, constatan que el sector avícola ha demostrado ser resiliente ante las adversidades, sobre todo las derivadas de la Covid-19, pues, pese a ello, los avicultores continuaron ampliando su producción, adaptándose y desarrollando nuevas líneas de negocio que les permitió abastecer la demanda de los hogares mexicanos.
Puntualizó que actualmente se aplican múltiples mecanismos de sanidad e inocuidad en la industria avícola, como el reforzamiento de medidas de bioseguridad en las unidades de producción; el seguimiento a la influenza aviar con la aplicación de mecanismos de control para evitar su propagación, contar con ocho entidades con estatus sanitario libre de influenza y 21 entidades con escasa prevalencia, y la certificación y la aplicación de Buenas Prácticas de Producción Avícola, entre otras. El presidente de la Unión Nacional de Avicultores (UNA), Juan Manuel Gutiérrez Martín, aseguró que, con las medidas y trabajo en el sector, se mantendrá un ritmo de crecimiento promedio de 1.7% respecto a 2019, con 6.5 millones de toneladas de productos avícolas, y para este 2021 con la apertura de la economía, se estima que la industria crezca 3.5%.
Imagen Agropecuaria / Noviembre 2021
|
|
Un reciente estudio de la WWF reveló que más de 2,500 millones de toneladas de alimentos que se producen al año se desperdician en la cadena de valor, y que la mitad de estos alimentos se encuentran en el campo debido a que no pudieron ser comercializados en las condiciones requeridas, aunado a esto se sabe que el desperdicio de alimentos produce el 10% de las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI) a nivel global. Ante este panorama y en el marco del Día Internacional de la Conciencia de Pérdidas y Desperdicios de Alimentos que se celebra el 29 de septiembre Bancos de Alimentos (BAMX) hace un llamado para tomar acciones que garanticen la seguridad alimentaria de la población y reduzcan el desperdicio de alimentos para alcanzar un desarrollo sostenible como país.
“Nos preocupa la emisión de GEI y la cantidad de insumos utilizados para la producción de estos alimentos que terminan en la basura, pues se pierden alrededor de 18 billones de metros cúbicos de agua al año, se generan 193 millones de toneladas de GEI, que equivalen a todas las emisiones en un año del total de autos y camiones que circulan en México y se desperdicia la energía eléctrica suficiente para surtir de electricidad todos los hogares de México durante dos años”, explicó Mariana Jiménez, Directora de Alianzas Estratégicas e Innovación de la red mexicana de BAMX.
Tras la pandemia que se desató el año pasado, 28 millones de personas en México quedaron en pobreza alimentaria, de acuerdo con el Coneval, 3 millones más que las registradas en 2018, esto por influencia del covid, pero también se ha detectado otra problemática, y es que hay abundancia en producción de alimentos, hay excedentes, pues el país produce más de 3,000 kilocalorías por persona, pero de esto, 1 tercio de la producción se desperdicia. “BAMX surge como movimiento social hace 30 años como un puente entre la abundancia y la necesidad, vemos una oportunidad en alimentos que no se comercializan por diferentes razones y los recuperamos, evitando que terminen en la basura y con apoyo de diversas ONG’s se acerca a la población vulnerable que lo necesita”, comentó Mariana Jiménez.
La red de BAMX cuenta con 55 Bancos de Alimentos ubicados en 27 estados del país, que rescatan alimentos de restaurantes, hoteles, supermercados, campos, mercados y aduanas, y de acuerdo con la red, tan solo en 2020 recolectaron más de 174,000 toneladas de alimento, 78% recopilado por los Bancos de la Red y el 22% de alimento canalizado y distribuido desde Oficinas de Servicio Nacional (OSN) y del Centro Nacional de Acopio operado por OSN beneficiando a más de 2 millones de personas de comunidades rurales y urbanas. Cabe resaltar que durante la pandemia la red de BAM no cesó operaciones y algunos hasta se encontraron rebasados por la grave situación que atravesaron muchos niños en edad escolar que dejaron de asistir a la escuela y de recibir alimentos proporcionados por la institución “en esta situación muchas empresas que no conocían BAMX se sumaron a nuestra labor, tenemos la fortuna de decir que en 2020 tuvimos ingresos por recursos económicos históricos y gracias a la IP se nos permitió hacer frente a esta crisis”, profundizó la directiva de BAMX.
Finalmente desde BAMX hacen un llamado a la acción desde casa, desde el consumidor se puede evitar este desperdicio de alimentos visibilizando esta problemática, y desde la Iniciativa Privada se llama a unir esfuerzos para ser parte de esta causa eligiendo la donación de alimentos antes de la destrucción de estos.
El Economista / Septiembre 2021
El gobierno federal publicó en el Diario Oficial de la Federación el proyecto de Norma Oficial Mexicana (NOM), el cual establece que el yogurt ofertado a los consumidores,“debe utilizar exclusivamente leche”, además de indicar en su denominación si es: natural, endulzado, saborizado, con fruta o vegetales u otros alimentos, deslactosado, griego o “imitación yogurt”. El documento emitido por las secretarías de Economía y la de Agricultura, “establece la clasificación y denominación del yogurt, las especificaciones fisicoquímicas, microbiológicas y la información comercial que deben cumplir los productos de fabricación nacional o extranjera y comercializados en territorio nacional”.
Detalla que la verificación y vigilancia de la norma “estará a cargo de dichas dependencia y la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), conforme a sus respectivas atribuciones. El Proyecto de Modificación a la Norma Oficial Mexicana PROY-NOM-181-SCFI/SAGARPA-2018,Yogurt-Denominación, especificaciones fisicoquímicas y microbiológicas, información comercial y métodos de prueba, publicada el 31 de enero de 2019, es resultado de las reuniones del Grupo de Trabajo que se instaló el día 15 de octubre de 2020, donde participaron, productores, industriales, expertos y representantes de diversas dependencias del gobierno federal.
En el documento publicado destaca –por el señalamiento que hacen diversos sectores de que los productos que se venden hoy como yogurt engañan al consumidor al no ser lo que se ofrece– la definición de “imitación yogurt”, que es: “aquel producto que sustituye parcial o totalmente el contenido mínimo de leche que debe tener el producto denominado como yogurt en su comercialización en el territorio nacional”. Subraya que “el término natural está reservado exclusivamente al producto que cumple con la definición de yogurt natural”. También se indica que “no se permite clasificar un yogurt saborizado como yogurt sabor natural, debido a que contiene componentes endulzadores que debe identificarse como “sabor endulzado” para evitar inducir al engaño del consumidor.
El proyecto define como yogur, yogurt, yoghurt, yoghurth o yogurt a “la leche fermentada, estandarizada o no, por medio de la acción de microorganismos Streptococcus thermophilus y Lactobacillus delbrueckii subespecie bulgaricus, y teniendo como resultado la reducción del pH”. Puntualiza que el yogurt natural “es aquel que no contiene edulcorantes, azucares añadidos, frutas, vegetales, cereales, saborizantes o aromatizantes”; el yogurt endulzado es el que solo se mezcla con azúcares o edulcorantes con el fin de endulzarlo, y que puede contener aditivos permitidos conforme a la legislación nacional vigente; el yogurt saborizado es al que se “adiciona cualquier tipo de edulcorantes, azúcares añadidos, saborizantes o aromatizantes a frutas o vegetales, coco u hortaliza o verdura, miel, chocolate, cacao, café, nueces, frutos secos y especias o un contenido menor al 5 % m/m de los mismos, y que puede contener aditivos permitidos conforme a la legislación nacional”. Añade que el yogurt con fruta o vegetal u otros alimentos es al que “se le adicionan edulcorantes, azúcares, aromatizantes, saborizantes y un contenido mayor a 5% m/m de frutas o vegetales u otros alimentos (en forma de puré, pulpa, jugo o preparados) y que puede contener aditivos permitidos en la legislación nacional vigente; yogurt deslactosado es el que tiene un límite de lactosa (máximo de 10 g/L); y el yogurt griego tiene “una concentración de proteína mínima de 5.6%”.
La NOM detalla las especificaciones fisicoquímicas, como proteína de la leche, grasa butírica, acidez (porcentaje de ácido láctico) y sólidos lácteos no grasos. También describe el uso de dibujos, y su tamaño, que algunos productos pueden incluir, entre otros aspectos. En el Grupo de Trabajo arriba mencionado participaron organizaciones y asociaciones como la Asociación Mexicana de Productores de Leche, la Federación Mexicana de Lechería (Femeleche), Gremio Lechero, la Cámara Nacional de Industriales de la Leche (Canilec), la Confederación Nacional de Organizaciones Ganaderas (CNOG), el Consejo Nacional Agropecuario (CNA); industrias como Danone de México, Grupo Lala, Nestlé; El Poder del Consumidor; y las secretarías de Agricultura, la de Economía y la de Salud, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), Profeco y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Imagen Agropecuaria / Septiembre 2021
México se convirtió en el octavo mayor exportador de productos agroalimentarios del mundo en 2020, avanzando dos posiciones respecto a 2019, informó la Organización Mundial de Comercio (OMC). Las exportaciones mexicanas de estos productos totalizaron 41,000 millones de dólares en el año pasado, un alza interanual de 4%. Con ese resultado, México desplazó a India y Argentina, quienes ocuparon las posiciones novena y décima, respectivamente, en la clasificación.
México apareció por primera vez en la lista de los 10 principales exportadores de productos agroalimentarios en 2018, en el décimo lugar, la misma posición que retuvo en 2019. El líder global es la Unión Europea (231,000 millones de dólares, extrabloque), seguido de Estados Unidos (170,000 millones) y Brasil (93,000 millones). El dinamismo de México puede verse en dos periodos. El más largo: del total de las exportaciones agroalimentarias del mundo en 2010, la participación de México era de 1.4%; mientras que en 2020 esa porción escaló a 2.3%. “México se adapta bien a la producción agrícola a gran escala con su gran masa de tierra y una diversa gama de climas”, afirmó el Departamento de Comercio de Estados Unidos en un reporte sobre oportunidades para las empresas estadounidenses en ese sector. “El estado altamente fragmentado de la agricultura mexicana deja un espacio significativo para la consolidación y el aumento de los rendimientos”.
La segunda forma es con las cifras más recientes. Sólo las exportaciones agropecuarias y pesqueras sumaron 11,951 millones de dólares de enero a julio de 2021, un avance de 5.2% frente al mismo periodo del año anterior. Junto con Canadá, México es uno de los mayores socios comerciales agrícolas de los Estados Unidos. Los principales productos agrícolas exportados en 2020 fueron hortalizas, frutas y bebidas, que representan más de 61% del total de lasexportaciones agrícolas. El sector agrícola (incluyendo ganadería, pesca, silvicultura y caza) representó 3.6% del PIB total de México en 2020, en comparación con 3.2% del PIB en 2019.
La producción agrícola durante 2020 aumentó 1.9%. Alrededor de 12.7% de la población económicamente activa de México estaba empleada en la industria agrícola al 31 de diciembre de 2020. “México es un mercado prioritario para la maquinaria y equipos agrícolas y alimentarios de Estados Unidos. La industria de los agronegocios en México ha estado en expansión continua y constante”, dijo el Departamento de Comercio. Los datos de la OMC difieren un tanto en comparación con los de la Secretaría de Agricultura de México. Estos últimos indican que las exportaciones agroalimentarias de México fueron de 39,525 millones de dólares en 2020, lo que representó 9.7% del total de las ventas externas de productos del país en ese mismo año. Esa proporción se han incrementado en la última década, desde un mínimo de 6.1% en 2010. La cerveza encabezó el año pasado la lista de los productos agroalimentarios de México más exportados, con 4,685 millones de dólares. Luego quedaron: el aguacate (2,936 millones), el tequila y el mezcal (2,442 millones), el jitomate (2,418 millones) y el pimiento (1,472 millones).
El Economista / Septiembre 2021