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27 años fortaleciendo el comercio bilateral

A más de dos décadas de su puesta en marcha, el Tratado de Libre Comercio (TLC) entre Chile y México se consolida como uno de los instrumentos de integración económica más exitosos y estables de América Latina, tras sumar 27 años de vigencia ininterrumpida.

Firmado el 17 de abril de 1998 e ingresado formalmente en vigor el 1 de agosto de 1999, el acuerdo sustituyó al anterior Acuerdo de Complementación Económica (ACE N° 17) de 1991. Desde entonces, el tratado ha servido como motor estratégico para el dinamismo comercial, la atracción de inversiones y la apertura de nuevos mercados en ambas naciones.

Uno de los logros más destacados durante la vigencia del TLC ha sido el desmantelamiento paulatino de las barreras arancelarias, permitiendo que la casi totalidad del universo de productos comercializados entre ambos países ingrese libre de aranceles. Esta liberación ha permitido diversificar la oferta exportadora de ambas partes.

De Chile a México: Destacan los envíos de minería (cobre), la industria vitivinícola, frutas frescas y secas, salmón y productos forestales.

De México a Chile: Lideran los bienes manufacturados de alto valor agregado, como la industria automotriz y autopartes, televisores y electrodomésticos, maquinaria industrial y productos farmacéuticos.

Asimismo, el marco jurídico del acuerdo impulsó la Inversión Extranjera Directa (IED), facilitando la llegada de grandes capitales mexicanos a Chile en sectores clave como telecomunicaciones y alimentos, así como la expansión de empresas chilenas en el mercado mexicano dentro de los sectores de retail, empaques y servicios.

A lo largo de sus casi tres décadas de operación, el TLC Chile – México ha sabido adaptarse a las transformaciones del comercio global. En los últimos años, ambas cancillerías y ministerios de comercio han trabajado en la modernización del acuerdo mediante la incorporación de capítulos enfocados en la igualdad de género en el comercio internacional y la integración de las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas (MiPyMEs) en las cadenas regionales de valor. Con este balance positivo, el TLC Chile – México reafirma su papel clave como plataforma de integración regional y pilar fundamental en la Alianza del Pacífico, demostrando la eficacia de la apertura comercial sustentada en reglas claras y certidumbre jurídica.

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